No son los genes ni las raíces,
lo que hace que dos almas
(no tan gemelas) se hagan complices.
Entiende sus miedos
y sabe de sus penas
y ahí estás siempre,
para cualquier cosa, a boca llena.
Como ella, pocos la conocen,
y por ello podríamos decir,
que es el cariño el que hace el roce.
Un año entre ellas es la diferencia.
pero eso nunca importó,
porque han visto juntas Venecia.
La plaza de San Marcos,
los puentes y las góndolas,
los caminos que se hacen largos
con una maleta en brazos.
Y de los bonitos canales,
a un inmenso David,
que posa desnudo y sin males.
Para todos los florentinos,
visitantes y paseantes
que con ritmo y atino
se dejan por allí ver.
De aquí a Roma,
y no hay más que hablar.
Porque demasiado hay por decir
alagando esta ciudad.
No es el Vaticano, ni el coliseo.
Nada tiene que ver la Fontana
con que yo a ti te quiera como a una hermana.
Es más que un apellido.
Es más que sangre
lo que ellas comparten.
Es haber salido juntas del nido.
Münster nos unió para siempre.
De esta no nos separa ni un ERTE.
Alemania siempre estará en nuestro corazón.
Porque un poco rojas si somos.
de negro nos gusta vestir
y el amarillo nos dio la buena suerte
para juntas poder vivir.
Y con esto y un besito en la frente,
me despido y deseo
pronto volver a verte.