Tanto tiempo juntos para ahora no dejar de pensar en ello. Recuerdos que vuelven solo con dar un paso: un beso, una caricia, una palabra. Cualquier instante que vuelve para aumentar el anhelo y el deseo de reencontrarnos.
Siento los labios cargados, hinchados por las marcas de tus dientes. Tengo tus dedos marcados a fuego en cada uno de los rincones que me has tocado, muy dentro de mi. Tus labios en mi piel con esos besos dulces que me das. Y en en mi oreja cada una de tus palabras, de esos secretos que ocultamos al mundo, un tengo ganas de ti, un yo te comía aquí mismo, un venga a qué esperas, un mejor nada de espectáculos, y luego tu risa. Es una tortura el recordarla y no erscucharla, y es una tortura no tener tus pestañas a milímetros con mi reflejo en tus ojazos de café. Pero es un placer tener la seguridad de volver a verte, volver a besarte y volver a acariciarte. Saber que cuando te tenga delante volveré a estar loca por ti si me dices te quiero. Y por todo esto no me importa pensar y recordar, porque tenerte lejos me mantiene tan viva como tenerte cerca.
domingo, 14 de septiembre de 2014
Todo pasa factura.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario